El sábado llegó y la más emocionada era Naty, ya que había trabajado muy duro en su regalo, George le ayudó en los últimos días y era todo un reto ya que su madre estaba detrás de ellos vigilando lo que hacían, pero aún así lo tuvo listo a tiempo. A Emilio no le habían dado permiso en el restaurante por falta de personal que pasaba desde hace un tiempo, así que tenía turno por la mañana, tuvo que irse muy temprano con la promesa que no tomaría los descansos para poder estar con ella a la hora del almuerzo. Patty estaba terminando de peinar a Naty cuando tocaron la puerta y al llegar a abrir Andy estaba del otro lado. –¿No te has bañado? –dudó la pelirroja al verla. –Ya lo hice, pero apenas he terminado con Naty. –Como sea, te traigo un regalo de cumpleaños, supongo que llegué a

