Libro II A lo largo de los siglos se dice que entre los vampiros y los lobos nunca hubo paz, ¿Por qué? Nadie lo sabe, lo único que estaba claro es que eran enemigos por naturaleza y que estas especies nunca debían mezclarse. Pero para Keller Cyrus esto no era del todo cierto. Conquistar, poseer, gobernar. Esas eran las tres principales palabras que el mejor conocía, el monarca de los vampiros nunca aceptaba un no por respuesta y mucho menos lo haría si se trataba de una loba. Sin embargo luego de toda una vida de dificultades por fin creyó tenerlo todo, hasta que a sus veinte años de edad encontró lo que no se le había perdido pero que si afirmaba su reino aún más. Alice Koch tenía todo lo que quería, una familia preciosa y estable, un título y habilidades que nadie más poseía, sin

