Mi mate reaccionó mejor de lo que esperaba, aunque no me gustó que dijera que no es mía. Ella me pertenece, cada parte de su cuerpo, cada emoción o sentimiento que tenga es mío. Ella fue hecha y elegida por la Diosa Luna para mí; es y siempre será mía. Veo cómo su mejor amigo e Iván traen los postres. Me dan un plato, pero a mi mate no. Iván me hace señas raras mientras ella mira a su amigo. Levanto una ceja al ver que Iván sigue haciendo señas. — ¿Qué te pasa? — le pregunto por nuestro enlace, pero no dejo que hable porque le presto atención a ella. —¿Por qué yo no tengo postre? —le reprocha a Tailer. Sonrío al ver como sus cachetes se tornan dos tonos más rosados. Muerdo mi labio para dejar de sonreír. Esta enojada. —Porque vas a compartir con tu mate. Así no ensuciamos tantos pl

