Llegó por fin a casa , me duelen las piernas por todo el tiempo que estuve parada en la cafetería atendiendo a los clientes, trato de no hacer ruido miestras paso por la sala y suspiro cuando veo la puerta de mi habitación, la abro de manera rápida para que no haga ruido, prendo la luz y ciento como mi alma deja mi cuerpo cuando veo a la escoria que tengo como tío sentado en mi cama con su cinturón en la mano y una botella de whisky vacía en el piso. — Igual de puta que tu madre, pero al menos ella no se prostituía como tú — siento la rabia inundar mi cuerpo. — ¡ Ella no era ninguna puta ! , pero tú sí eres la peor mierda que hay en este mundo — veo como su cara se pone más roja de lo que ya está por el alcohol y se levanta de la cama miestras se agarra de la pared, pero se tambalea po

