[Javier] Han pasado cuatro semanas y la frustración es el pan de mi diario vivir. Estoy cansado de tomar medicamentos, de hacerme estudios que no me aportan ninguna esperanza de volver a caminar. Cuatro semanas desde la última vez que miré a Ximena, semanas en las que mi hermana se ha convertido en mi peor enemiga. —Tómate la medicina, Javier —dice mi madre entrando a la habitación con un vaso de agua y una caja de pastillas en las manos. —Estoy cansado, mamá, todo lo que quiero es dormir y no despertar nunca más —susurro y veo el gesto de dolor de mi madre, pues es algo que le he estado repitiendo en los últimos días. Mamá deja el vaso sobre la mesa con una tranquilidad que me asusta, normalmente ella trata de darle aliento, de consolarme. Sin embargo, esta vez guarda silencio —¿Ha

