— Suéltenme, ¿no sabe quién soy? — dice la voz de una mujer fuera de la sala de diseño — Eros, Eros, deja de esconderte — añade la mujer, miro a Eros algo nerviosa y este se levanta de su sitio y sale de la oficina, acallando los alaridos desesperados de la mujer.
Creo que cuando eres una mujer con sentido común, comprendes que Eros puede tener un lado romántico y dulce, pero no es el hombre que cambiaría su vida por una sola mujer, me encojo de hombros, ignorando el pinchazo de extraño dolor en mi pecho y centro mi atención en Leandro.
«Creo que debería ir a un médico» pienso
— Y bien, ¿en qué estábamos? — digo caminando hacia la mesa de diseño en la que trabajamos.
Leandro me pone de nuevo al corriente y al poco tiempo, ya estoy de nuevo en la jugada.
EROS
— Ya sé que estás con una zorra — diva Alessandra, y sin pensármelo dos veces, le estampó mi mano en su rostro en una bofetada, está se acaricia la mejilla lastimada y me observa con rostro impávido sin poder creer el alcance de mis revientes acciones, y de hecho, ni yo mismo puedo créemelo, NO me creo lo que hice, pero aún así, no veo la necesidad de pedir una disculpa por mis acciones.
— Ella Alessandra, ella NO es como tú, ella se ha ganado todo con esfuerzo propio, no necesita de fama o dinero, para ser realmente feliz, solo hace y actúa de acuerdo con las cosas que en verdad ama — digo enfadado, la sangre me bulle con fuerza por las venas haciendo que latan y tenga la extraña sensación de que la ropa que llevo encima se romperá de lo enfurecido que estoy.
— ¡Vaya! ¿desde cuándo el gran Eros Oniassis defiende a una mujer? — pregunta Alessandra recuperando su compostura, mientras mira sobre mi hombro, me da una sonrisa maliciosa, mientras espera a mi respuesta.
— Porque es mi amiga y he visto lo que realmente es, no finge para estar a mi lado ni oculta sus intenciones — digo y ella rueda los ojos mirando a su manicura de uñas acrílicas — Es tu amiga, pero aun así le mientes en su cara ¿cómo crees que se sentirá si sabe que no confiaste en ella lo suficiente como para decirle la verdad? — agrega y sin más, se va dejándome frente al rostro asombrado como triste de Andrea.
Se siente eterno el momento en que nuestras miradas se encuentran, la mía parece querer explicarle lo que acaba de presenciar como también de analizar lo que ella está realmente pensando, hasta este momento, Yo, EROS ONASSIS no había conocido lo que era el verdadero terror.
— Yo, lo siento, no pretendía escuchar nada de ello Eros, es sólo que me pidieron venir a buscarte — dice intentando ignorar lo que acaba de presenciar y con medio giro, me da la espalda y retoma el camino de vuelta.
«Mierda, ahora ¿qué?» pienso mientras la sigo por el camino que se fue.
— Andrea espera, por favor — digo llamándola, ella se detiene y con indecisión se gira hacía mí, sonríe con sus ojos anegados en lágrimas, su expresión me causa un extraño sentimiento de ira y decepción — ¿Quién eres, quien eres realmente? ¿qué quieres de mí? No tengo nada grande para ofrecerte — pregunta.
— Yo, sólo soy Eros, un apellido no cambia lo que soy, soy el que siempre has conocido, ese soy, no quiero que un apellido determine lo que soy para las personas — digo y ella ríe con pesar — Es irónico ¿sabes? Porque justo lo que no deseabas que ocurriera es lo que está pasando, si tan sólo me lo hubieras dicho Eros, lo hubiera comprendido y habría sabido que esperar de ti y que no, pero soy tonta y demasiado confiada, ahora, ahora ya no puedo cambiar nada — dice y se da media vuelta,— Com desearía ahora que realmente los apellidos NO determinaran nada, pero tu desconfianza para conmigo acaba de arruinar TODO, lo que creía conocer — dice sin volver a mirarme.
Me siento derrotado, NUNCA en la vida me habría imaginado llegar a sentirme así, tan EXITOSO, pero sin tener nada al mismo tiempo, nada más que una extraña risa surgiendo de lo profundo de mi pecho se apodera de mí, la frustración, el enojo, la estupidez y mi falta completa de sensatez y comprensión me han llevado a tal grado, esto es lo que he hecho con mi vida, nunca nada me había importado tanto, pero ver que aquello que he llegado a querer de algún modo alejándose de mí, es demasiado doloroso.
TODO lo que había querido en mi vida, es que alguien se fijase en mi solo por ser quien soy, No por lo que tengo o ko que doy, sólo quería a alguien que pudiera ver en mí a alguien que fuese digno de AMAR, lo tenía, lo tenía todo, pero por mi desesperante negligencia y desconfianza lo arruiné y así como lo tuve así mismo de esa oportunidad me privé, sin embargo, No me doy por vencido, me levanto tomando todas mis fuerzas y la sigo.
—Andrea, espera — digo siguiéndola, sujeto su brazo y ella se gira hacía mi — Por primera vez, alguien había hecho latir mi corazón de verdad, lástima que todo haya sido una de tus jugarretas, de verdad casi me creo tus palabras y tus obras de teatro, pero no soy tus amiguitas, así que no haré escándalo, de todas maneras, no dejaré mi trabajo, puede estar tranquilo … señor Onassis, NO tiene nada de lo cual preocuparse — dice y sin más su mano escapa de la mía.
Debería sentirme feliz de no tener que lidiar con estupideces, pero extrañamente, me siento abandonado por la razón que normalmente desean quedarse conmigo, MI APELLIDO, si eso no la hacía quedarse, ¿qué cosa si lo haría?
Miles de probabilidades llenaban mi cabeza, pero por como la conozco sé que ninguna de las que me imagino surtirán efecto alguno, estoy tan pérdido como desesperado, sujeto mi cabello mientras camino de un lado al otro, intentando buscar maneras de solucionar el lio que yo sólo me cree, pero llego a la conclusión a la cual doloroso se me hace llegar, entender que por ahora debo PERDER, debo darle su espacio, para que en el momento indicado, ella me pueda volver a creer.