Y la oportunidad se presentó cuando la mujer estaba su segunda pausa. Sin aliento se recostó sobre el borde de la piscina como lo hizo antes. Se movió unos segundos como para relajar los músculos y luego nadó con suavidad hasta el lado de la piscina donde se encontraba su mesa, el corazón se le aceleró antes de desviar la mirada, había estado siendo bastante obvia. Pensó que se saldría del agua para encontrarse de nuevo con su pareja que la miraba desde arriba, lo había comprobado, pero en su lugar se sentó en el borde de la piscina con parsimonia. -Disculpa que te moleste- escuchó ella antes de voltearse -pero, ¿podrías pasarme esa toalla? Ella sonrió. Ni siquiera había notado la toalla o cuando la habían dejado allí. -Seguro- aceptó ella. Se levantó y le entregó la toalla a la mujer.

