Inuyasha sonríe divertido mientras yo le cuento mi día y Alegría da vueltas a su alrededor. Me desnudo para entrar a ducharme y él me cuenta de su aburrido día en casa mientras yo estaba trabajando. Ruedo los ojos por lo dramático que es a veces. Sus ojos brillan divertidos cuando le cuento como Kikyo rechazó uno de los empleados y este la acusó de ser ladrona y haber robado su corazón. —Ustedes tiene una peligrosa manía de enloquecer a los hombres—confiesa él y yo recojo mi pelo mirándolo con sorpresa. —No es cierto—él rueda los ojos. —Mírame a mí, no he dejado de babear por tu flacucho trasero desde la adolescencia—sonrío negando. —Eso es porque soy irresistible—me acerco y le doy un beso de pico. Él sonríe y con cuidado me sienta en su regazo. —Me gustas mucho, Kagome—muerde mi lab

