[QUENTIN] 21 de septiembre Después de un fin de semana bastante movidito y de consentir a mis hermosas mujeres llevándolas a su lugar favorito y permitiendo que Adelaide comiera todo el helado que quisiese, mala idea por cierto, es hora de volver a empezar la semana y regresar a la oficina para dirigir esta gran empresa. Las puertas del elevador se abren y lo primero que veo es a Emma, mi asistente, con un rostro de pocos amigos que enseguida me pone alerta. —¿Qué pasa? — Pregunto. —Señor Valois, hay un nuevo sobre. — —¿Disculpa? — Insisto ahora así un poco más alarmado. —Le llegó un nuevo sobre, mismas características que el otro, inmediatamente lo tomé para traérselo.— Comenta. —¿Alguien más lo sabe? — Pregunto. —No señor, solo usted y yo.— Responde. Camino hacia la ofic

