—Oh, un episodio más—. Janice cogió su segunda bolsa de patatas fritas con sal y vinagre, su favorita. Al igual que la serie que había estado viendo todo el día. No tenía idea de que había otra temporada esperándola para darse un atracón. Y se dio un atracón. Con todos sus hombres trabajando, tenía el lujoso apartamento para ella sola. Y después de una larga ducha caliente y una sesión de mimos que incluyó eliminar todos los pelos sueltos, una mascarilla de arcilla y un pedicuro y manicura caseros, se puso un chándal gris pálido y una camiseta blanca y disfrutó muchísimo no preparando capuchinos, cafés con leche y americanos todo el día. La puerta principal se cerró con un clic. Alguien había llegado a casa. Echó otra patata y su atención permaneció pegada a la pantalla. Fue un momento

