El día siguiente llegó y Laura durmió junto a Catalina en la misma habitación. La pequeña tenía pesadillas, y despertaba temblando y bañada en sudor frío. Catalina la arropaba y la contenía, le sobaba la espalda con ternura hasta que se volvía dormir. La primera en desertar fue Catalina, se levantó y se fue asear al cuarto de lavado que tenía en la pieza. Cuando salió ya vestida con un suave vestido de satín color verde musgo y una cinta roja que ajustaba su cintura, se encontró a su hermana sentada al borde la cama. -Buenos días- dijo Laura desperezándose. Catalina asintió con una linda sonrisa, tomó su libreta y escribió. - ¿Cómo dormiste? Laura hizo una mueca de desagrado- Soñé toda la noche con mamá- dijo y se abrazó a ella misma. Catalina se acercó y le sobó la espalda. - ¿Estas

