Capítulo 31

1423 Words

Los días, y las semanas pasaron y la respuesta a su carta no llegó. Catalina ya no podía estar más decepcionada de la vida, entonces decidió que ya no haría nada más para impedir seguir allí, todos en el exterior la habían olvidado, Nora, su madre y Vicente, e incluso ni siquiera Emilio la había ido a ver alguna vez. Entonces supo que su vida no valía nada, que a nadie le importaba si ella pasaba frío, hambre o si era azotada, la triste realidad golpeó su mente y perdió la fe. Un buen día, cuando los días se habían vuelvo uno igual al anterior para Catalina, el convento recibió la ilustre visita de una de las benefactoras más importantes de aquellas monjas. La Madre Superiora envió a limpiar toda la casona, y sus alrededores, lavó la vajilla, los manteles y pulió el piso, cuando se ente

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