El día lunes llegó, y Catalina estaba tan entusiasmada que a penas pudo dormir la noche anterior. Se levantó y se lavó con mucha prolijidad, peinó sus cabellos rizados y se puso su mejor vestido. Subió hasta la sala y allí aguardó parada frente a la puerta de entrada. Doris quién hacia aseo la observó curiosa. -Buenos días mi niña, ¿Qué haces allí parada? -Espero a mi institutriz, hoy comenzaré las clases- dijo con felicidad -Cariño, pero son las 07 de la mañana, es aún muy temprano -No importa, quiero estar aquí cuando venga Doris sonrió. -Nora aún duerme, ¿no quieres ir a despertarla? Así vienen ambas a desayunar Catalina se volteó y miró a Doris. Ella no quería despegarse de su punto de vigilancia, sin embargo, obedeció a Doris y fue a despertar a Nora. -¿Nora?, ¿Nora?- susur

