Se dirigió hacia el despacho y antes de ingresar inspiró profundo. Empujó la puerta e ingresó. Gómez y Beltrán lo quedaron mirando. -Gómez, déjame solo con mi hijo- ordenó Beltrán, Gómez hizo una pequeña reverencia y pasó caminando por un lado de Vicente. -¿Dónde la tienes?- dijo sin rodeos Vicente, mientras avanzaba hacia el escritorio de su padre, puso ambas manos sobre la madera y esperó por la respuesta. -¿Dónde tengo a quién?- Beltrán eludió la pregunta de Vicente y se sentó en el cómodo Berger de su escritorio. -A Catalina- dijo sin contratiempos. -¿Desde cuando te interesa tanto mi futura esposa?, al parecer te tomaste muy enserio tu trabajo de cuidador mientras yo no estuve- Emilio se recargó en el respaldo de cuero y sonrió. -Seré sincero, Catalina y yo nos enamoramos, y eso

