Vicente estaba como loco buscando alguna pista del paradero de Catalina, Gómez no le decía nada, Doris tampoco y al parecer absolutamente nadie quería que él la encontrara, se sentía frustrado por que se la había tragado la tierra ante sus propios ojos. Sentía una culpa enorme, pensó que no debió dejarla sola, no debió irse aquella mañana de su lado, fue ingenuo creer que su padre no haría nada al respecto. Se dio varios golpes culposos en su pecho, antes de comenzar armar la maleta. Decidió irse de la mansión, y se fue alquilar una pequeña cabaña a las afuera de la ciudad, al menos ahí tendría privacidad, y podría alejarse de la mirada atenta de su padre. Lo primero que hizo a la mañana siguiente fue ir a visitar a Nora, llegó a su casa y tocó la campana como cualquier visita. Robert el

