Emilio llevó a la pequeña y asustada niña directo a su mansión. Pero invadido aún por los recuerdos de su difunta esposa y la forma en que ella falleció decidió mantener oculta a Catalina, nadie podía enterarse de que ella sería su futura esposa, por lo tanto, se le ocurrió mandarla directo al piso de la servidumbre, y hacerla pasar por una criada. Sin embargo, ella tendría alguno lujos y privilegios que el resto de los empleados no. Su asistente y chofer Gómez era el único que conocía los planes reales del Señor, y por tanto era su mano derecha. Cuando el lujoso carro de Beltrán llegó a la mansión, todos los sirvientes se formaron en una hilera para recibirlo, Jessica quién era la jefa de la servidumbre, se puso a la cabeza de todos y aguardó emocionada por su Señor. Pero la cara de

