La noche llegó y Catalina se cambió de ropa, se puso unos vaqueros y un chaleco de lana. Jugueteó con sus dedos porque estaba muy ansiosa ir al centro de su ciudad. Había hablado antes con Doris, para llevar su cena al cuarto antes de tiempo, aludiendo que estaba muy cansada, y la convenció de que Nora la acompañara. Cuando dieron las 19h, ambas chicas salieron sigilosas del cuarto, esa era la hora en que todos los sirvientes volvían a sus habitaciones, se aseaban, descansaban un poco y luego cenaban. Momento perfecto para encontrar los pasillos vacíos. Catalina agarró la mano de su amiga y comenzó avanzar, Nora un poco nerviosa caminaba con miedo. -Catalina, ¿estas segura que nadie nos verá? -Nadie lo hará, confía en mí- Catalina apuró a Nora y ambas se escabulleron de la mansión, m

