Catalina siguió recibiendo las lecciones de la señorita Elizabeth, y cada vez se hizo más lista y refinada, desde que Jessica ya no estaba en la mansión, todo era armonía, los empleados adoraban a Catalina y se sentían muy augustos con su nueva jefa, la señora Doris. Nora y Catalina crecieron juntas, se volvieron unas mujeres hechas y derechas en un abrir y cerrar de ojos, dos años pasaron como un suspiro. Catalina no volvió a ver a Nick, por que él se mudó con sus padres a otra ciudad, pero Nora si siguió viendo a Robert, y se volvieron muy buenos amigos y enamorados, tanto así que hace poco Robert se había presentado en la mansión para pedir la mano de Nora. -Catalina no puedo creer que vaya a casarme- dijo con felicidad Nora -Ni yo tampoco, quién te viera hace 2 años, huyendo de los

