CAPÍTULO 4. VIAJE EN EL TREN Tres días era la cantidad de tiempo que tenía permitido visitar cada ciudad, según estaba establecido, cada una de las localidades que visitaba dispondría de ese tiempo para recibir mis beneficios, aquellos que pudiesen aprovecharlos serían agraciados, y que no sólo cambiarían y mejorarían sus propias vidas sino también las de sus amigos y vecinos. Yo sabía que se trataba de una energía que se transmitía, pero algunas personas que sí se daban cuenta de su cambio lo denominaban energía, irradiación o simplemente contagio de la felicidad, pero no todos llegaban a ver que había cambiado algún cambio en su vida. Tan acostumbrados a levantase y a hacer las tareas de diario, apenas tenían tiempo para parase y pensar cómo había sido su comportamiento consigo mismo o

