ARIANA —¿Y bien? —pregunté girando sobre mis talones, dejando que el vestido n***o, ceñido como una segunda piel, hablara por mí. Marco había insistido en que me lo pusiera. Literalmente insistido. Y aquí estoy, vistiéndome para una simple "cena amigable" con Charles. Aunque Marco parece tener otros planes para mí. Él caminaba a mi alrededor como un diseñador de pasarela, soltando esos típicos “mhm” exagerados. —Mi3rda, estás criminal —dijo con esa sonrisa de satisfacción que siempre pone cuando cree tener razón. Puse los ojos en blanco mientras jugaba con un mechón de mi pelo. —¿No será demasiado? Quiero decir... él nunca dijo que fuera una cita. Ir así vestida solo va a hacer que parezca que me muero por impresionarlo —murmuré, más para mí que para él. Pero Marco me sujetó por los ho

