Estaba algo adormilada cuando llego a Salem y el adormecimiento no se le paso hasta que se subió al taxi, el cual, por motivos desconocidos, había aceptado compartir con Gael. El viaje en auto se lo paso cabeceando e intentando despertar completamente del sueño, cosa que no logró muy bien, quizá por eso cuando el conductor les preguntó a donde iban fue Gael quien se encargó de responder dando la dirección de su departamento. Katia por mientras, aun somnolienta recargó su cabeza sobre el hombro de él. —Llegamos, Gata— escuchó cuando abría los ojos después de un cabeceo. Se movió lentamente, arrastro su maleta y se metió al departamento desconocido, poco le importo no haber estado nunca ahí. Gael le ofreció una cama y ella acepto, sin cuestionar donde dormiría se dejó caer sobre el suave c

