Dentro de la semana Gael se ve con la odiosa necesidad de inventar excusas para hablar con Katia, es algo irritante, pero prefiere tomárselo con humor, incluso si lo único que quiere hacer es dejar de pensar en ella. Al parecer no está funcionando muy bien, porque el miércoles en la tarde, cuando ya están terminando la jornada laboral, hace hora, esperando a que Katia deje su oficina también y así ambos bajan en el ascensor. Por supuesto que eso no significa que vayan a conversar. Después de esos encuentros algo acalorados que tuvieron Katia no ha hecho más que ignorarlo, incluso si se sienta con ella para almorzar e intenta conversarle, lo único que hace es darle una mirada seria, a veces con las mejillas sonrojadas, como si la hubiera pillado en medio de un pensamiento sucio y después v

