—Mãe, veo que ya conociste a Katia. Gael aparece de la nada, pone una mano en su espalda baja y pega su costado al de ella. Katia inhala profundo, sorprendida con su cercanía y la sensación que el acto le provoca. Se siente tan íntimo y cariñoso. Es una farsa, se recuerda, una y otra vez, perdiéndose la conversación entre madre e hijo. En un minuto están parados fuera de la capilla y al siguiente está sentada entre dos mujeres morenas que no hablan inglés o no tiene la intención de comunicarse con ella. Gael está parado al lado del novio y cuando llega el momento entrega los anillos. El resto de la boda es aburrido, pero Katia se entretiene mirando a Gael, intentando recordar como se ve bajo el terno, creando un montón de escenarios retorcidos en su cabeza, pensando en que se sentirá re

