Capítulo 37

2799 Words

La últimas semanas que estuvo en casa de Diana fueron como haber estado en un retiro espiritual, solo que sin la mierda de Dios y toda la espiritualidad. Lo defino así porque le sirvió para encontrarse a sí misma y darse cuenta de lo alejada que estaba de su camino. El último día se sentía mucho más tranquila, realizada, con una paz que pocas cosas podía alterar, porque era una paz interior que no estaba para nada relacionada con el resto. —No quiero que te vayas— lloriqueo Diana cuando la vio haciendo la maleta. Ya estaba mucho mejor, podía moverse con mayor facilidad y si dieta ya no se veía tan reducida. —Yo tampoco, pero el deber llama— dijo sin mucho ánimo, metiendo las cosas. —¿Qué deber si odias tu trabajo? Katia levantó la cabeza de golpe, la miro con el ceño fruncido por va

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