Luna me guiรฑa un ojo y se aparta. Me quedo un segundo quieto, respirando hondo, con el pulso acelerado por razones que no quiero analizar. La visita de Aurelian Vฤduva ha sido como una chispa en un polvorรญn. Las preguntas de Marco, la sombra de su mirada, la familiaridad de su nombre... todo se ha colado bajo mi piel, dejando una inquietud helada. Comemos apoyados en el banco. La normalidad vuelve, a empujones. Entre broma y broma, el pensamiento regresa solo: el coche perfecto, el nombre extraรฑo, la sonrisa que no era de cliente. Una trampa finamente tejida. La certeza de que esa visita no fue casual, sino una seรฑal. Una advertencia. โPor cierto โdice Marco, con la boca llena de comida y una curiosidad que ahora me resulta peligrosaโ. Ese nombreโฆ ยฟlo habรญan oรญdo antes? Vฤduva. El aire

