𝐜𝐨𝐧𝐞𝐱𝐢ó𝐧 𝐨𝐜𝐮𝐥𝐭𝐚

1101 Words
—Desde que empezó a trabajar aquí, Corvo, el club se llenó más de lo habitual —dice, tomando un sorbo de su whisky con parsimonia—. Hombres con dinero y poder. Con paciencia infinita para esperar su oportunidad. Algunos educados y corteses. Otros, como tú, directos al grano y sin rodeos. Todos con la misma idea fija en el pantalón. Bebe otro sorbo de su whisky, tranquilo y sereno como si no pasara nada, como si estuviéramos hablando del clima. —Pero Naia los ha rechazado a todos, Corvo. A todos sin excepción. —No disimula su curiosidad cuando me observa de reojo, con la mirada afilada de un buitre que espera su momento para atacar—. Y no es teatro, no es un juego para llamar la atención. No estira la cuerda, no promete nada a cambio. Simplemente… un "no" rotundo que te deja los huevos colgando en la mano, preguntándote qué hiciste mal. Algo se aprieta en mi pecho, una sensación extraña que no logro identificar de inmediato. No son celos, al menos no todavía. Es la confirmación de que su rechazo no fue un capricho personal dirigido específicamente contra mí, sino un puto patrón de comportamiento. —¿Y no te pareció relevante decírmelo antes, pendejo? —pregunto con un tono venenoso, conteniendo mi ira. Se encoge de hombros con indiferencia. —Es solo una camarera, Corvo. Amiga de Alondra. Y mientras Alondra siga siendo la que más pasta deja en este antro de mierda… no veo ningún motivo para andar con desconfianzas innecesarias. —Amiga de Alondra. La pieza encaja en mi cabeza con un clic seco, revelando una conexión oculta. —¿La otra chica? —pregunto, refiriéndome a la compañera de Naia. —La que sonríe con facilidad —dice, recordando sus rasgos—. La que habla mierda sin parar. La que parece una puesta en escena, una actriz interpretando un papel. Sí, la recuerdo. —¿Sabes quiénes coño son realmente? —insisto, buscando información. —No mucho, Corvo —responde con evasivas—. Llegaron juntas a la ciudad hace unas semanas. Dicen que se conocen desde hace años, que son amigas de la infancia. Nada raro, nada que hiciera saltar las alarmas de inmediato. Me río por lo bajo, una risa sin humor, una mierda de sonido que expresa mi frustración. —Aquí, Ricci —digo con sarcasmo—, precisamente nada que no salte las alarmas es lo que debería hacértelo. En este negocio, la normalidad es la mayor de las mentiras. Ricci me observa con atención ahora, analizando mi reacción. Ya no se burla de mí, ha dejado de lado su actitud condescendiente. Me estudia como si fuera un problema complejo que necesita ser resuelto con urgencia. —¿Te interesa demasiado una simple camarera, Corvo? —pregunta con cautela—. Eso no es propio de ti. Te estás poniendo blando, estás perdiendo el toque. No le respondo de inmediato, necesito tiempo para ordenar mis pensamientos. Doy otro trago de whisky, sintiendo el líquido quemar mi garganta. El alcohol baja sin resistencia, sin hacerme el menor efecto. —No es una simple camarera, Ricci —digo al fin, con un tono enigmático. —Eso dices tú, Corvo. —Eso dicen sus ojos. Y yo sé leer ojos, Ricci. Sé lo que esconden detrás de esa mirada fría y distante. Silencio. La tensión en el ambiente se vuelve palpable. —¿Qué vas a hacer, Corvo? —pregunta con cautela, esperando mi respuesta. —Nada —respondo con frialdad—. Por ahora, no haré nada. Eso parece tranquilizarlo, aunque no debería. El muy pendejo no tiene ni idea de lo que se avecina. —Me alegra oírlo, Corvo —dice con un tono aliviado—. El club no necesita dramas de maricones, ni peleas estúpidas por una mujer. Se levanta de la mesa, dejando el vaso vacío sobre la mesa. —Disfruta la noche, Corvo —añade con una sonrisa forzada—. Ya vendrá otra, no te preocupes. Lo observo alejarse entre las luces parpadeantes, perdiéndose en la multitud. No lo contradigo, no me molesto en darle explicaciones. Él nunca entenderá. "Otra". Eso es lo que no entiende nadie, eso es lo que se les escapa a todos los imbéciles que me rodean. No quiero a otra perra, no necesito una sustituta para llenar el vacío que dejó Naia. Quiero a esa mujer en particular, a Naia. La quiero para mí, para someterla a mi voluntad. Me quedo un rato más en el club, bebiendo sin sentir el sabor del alcohol, repasando cada gesto, cada palabra, cada detalle de nuestro encuentro. La forma en que me miró sin bajar la puta cabeza ni un solo instante, desafiando mi autoridad. La risa burlona que se escapó de sus labios, una melodía de desprecio. El empujón del dinero contra mi pecho, como si fuera basura. El asco declarado sin rodeos, sin intentar suavizar la verdad. No fue una reacción improvisada, no fue un simple arrebato de rebeldía. Fue una decisión consciente y premeditada, una declaración de guerra en toda regla. Cuando salgo del club, la madrugada ya se ha instalado en la ciudad, envolviéndola en un manto de sombras y misterios. El aire frío de la noche me despeja lo justo para pensar con claridad, con la claridad que da el odio y la sed de venganza. Subo al coche y no le digo al conductor a dónde ir. Él ya sabe cuál es la orden. —Síguela —digo simplemente con un tono helado—. Sin que lo note en lo absoluto. Quiero saber dónde duerme, con quién se acuesta, qué secretos oculta. Quiero conocer sus debilidades. —¿Y la otra chica, señor? —pregunta el conductor con cautela. —También —respondo con firmeza—. Pero ella primero. Naia es mi prioridad. El coche se pone en marcha, deslizándose silenciosamente por las calles oscuras de la ciudad. Apoyo la cabeza contra el respaldo del asiento de cuero, cierro los ojos por un segundo. No por cansancio, no necesito descansar. Por control. Necesito concentrarme, calmar la tormenta que se desata en mi interior. Nunca me había sentido tan humillado, tan despreciado. Nunca me habían negado sin titubear, sin ofrecer siquiera una mínima esperanza. Nunca alguien me había despertado algo que no pudiera apagar con dinero o con un cuerpo. Pero eso no me debilita, no me hace vulnerable. Me vuelve paciente, me da la fuerza necesaria para esperar el momento adecuado. Y cuando soy paciente, siempre gano. La victoria es inevitable.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD