No le avergรผenza que la observe con descaro. Levanta la vista una vez, me encuentra escrutรกndola con intensidad y no baja los ojos. No sonrรญe para complacerme, ni se endurece para desafiarme. Simplemente registra mi presencia, analiza mis intenciones. Me pesa su mirada frรญa e inquisitiva, me mide como si yo fuera el objeto de estudio. Y eso provoca una reacciรณn inmediata y sucia en mi entrepierna, una tensiรณn palpable que me incomoda. Estoy acostumbrado a elegir, a tomar lo que quiero sin pedir permiso. A que el deseo sea un trรกmite rรกpido y simple, como orinar entre decisiones mรกs importantes. Pero esto... esto no es hambre simple, no es mera lujuria. Es un impulso primitivo de posesiรณn, de marcar territorio. De romper algo que se mantiene intacto, solo para comprobar que aรบn tengo el pod

