๊งเผโฌEMILโฌเผ๊ง La noche se me sienta en los huesos. No es el cansancio de haber estado de pie, es otro, el que se instala adentro y no se va con el descanso. Camino con las manos metidas en los bolsillos, el cuello del abrigo levantado contra un frรญo que ya es parte de mรญ. Dejo que la ciudad haga su ruido de siempre: el motor de un coche a lo lejos, una sirena que se apaga antes de empezar, risas que vienen de otra vida. Memoriasโฆ ajenas. Luna va a mi lado, mรกs ligera. Siempre lo ha sido. โNo estuvo tan mal hoy โdice, y su voz tiene ese brillo que solo aparece cuando las cuentas empiezan a cuadrarโ. Mira. Saca el dinero del bolsillo de la chamarra y lo cuenta con el cuidado de quien sabe lo que cuesta ganarlo, como si el viento quisiera robรกrselo. โPropinas, mรกs lo de la semanaโฆ โmurmura

