Mientras Charlotte preparaba los ingredientes para un omelette, Trev bajó las escaleras para buscar el baúl de madera. Entró en la librería con la llave de Charlotte y levantó el baúl, un poco sorprendido por su peso. Después de reprogramar la alarma y cerrar la puerta con seguro, se apresuró a subir las escaleras, gotas de lluvia golpeaban su cabeza. Charlotte sostenía la puerta abierta y él se volteó de lado para que entrara el baúl junto con él. —¿Esto fue lo que encontraste en el depósito? —Sí, el año pasado. Ponlo en algún lado. ¿Quieres comer primero? Lo colocó en el piso de la sala. —Me muero de hambre. —Algo olía muy bien—. ¿Quieres que te ayude? Ella estaba de vuelta en la cocina, todo rastro de su angustia previa oculta detrás de una sonrisa. —Mmm, sí, podrías preparar la

