+++++++++++ —Sal, Valentina. Fruncí el ceño. —¿Quéee? —Sí. Quiero que salgas. Te voy a decir algo que va a definir nuestra relación de hoy en adelante. —¿Relación? —solté una carcajada nerviosa—. Nene, nosotros no tenemos relación ninguna. Deja el drama y llévame a casa. —Valen —intervino Bianca desde el asiento del copiloto, frotándose los ojos con cansancio—. Sal. Es mejor que pongas en su lugar a ese hombre... o viceversa, pero por favor, ya quiero irme a la cama. Esto es demasiado fastidioso. Bufé, cerré los ojos con resignación y asentí. Con movimientos lentos, abrí la puerta del auto y salí. El aire fresco de la noche me golpeó el rostro como una bofetada. Miré a mi alrededor. Estábamos en medio de la nada. Ni una luz, ni una señal de vida. Solo nosotros, el sonido del viento

