+++++++++++++ Después de estar un par de horas en la oficina, aburrido ya de ver números y mover papeles que ni me interesaban —porque para eso tenía a Carla—, decidí llamar a mi prima. Le dije que me llevara justo donde estaba elaborando Valentina. —¿Para qué quieres ir allá? —dijo al otro lado del teléfono, arrastrando las palabras con esa voz cansada suya—. Estás más insoportable que de costumbre. No entiende que quiero verla, quiero asegurarme que esté bien o de que esté haciendo bien el trabajo, creo que eso es importante para todos. —Carla… por favor. Solo llévame. Quiero ver cómo se mueve el lugar. Ya sabes, supervisión de rutina. —Tú nunca haces supervisión de rutina. —Hoy sí. Hubo un silencio tenso, como si pudiera oírla pelear consigo misma al otro lado de la línea. Finalm

