++++++ Charlotte desapareció entre abrazos y carcajadas con su madre y su amiga. Me quedé solo por fin. Solo, con esta mezcla de rabia y confusión que me venía cocinando desde que Valentina apareció con ese mocoso de mierda. Me serví un whisky. Sin hielo. Quería que doliera. —¿Ya podés respirar o todavía estás en llamas? —la voz de Camilo me llegó por la espalda, como una especie de salvavidas emocional. —Estoy por prenderle fuego a todo —le dije sin rodeos, dándole un buen trago a mi vaso. Camilo se sentó a mi lado, suspirando como si llevara encima toda mi carga emocional. —Hermano, te conozco. Te estoy viendo desde hace horas, y si no hacías esa movida de “quiero bailar con la hermana de mi futura esposa”, juro que te arrancaba yo mismo del suelo —se rió con un poco de pena. —¿Vos

