Roxanne se sintió relajada después de tener una buena conversación con Matías, su esposo estuvo minutos después en casa y más tranquila se sintió al saber que él estaba en casa. Gianni apenas la miró, le guiñó un ojo pícaramente, y acercándose le dio un suave y apasionado beso. — ¿Cómo estuvo tu día, mi amor?— preguntó él cariñoso. — Fue un día excelente, de verdad me relajé bastante con mis actividades diarias— le contestó ella, colgándose de su cuello. — Te extrañe mí cielo— dijo Gianni— no veía el momento de tenerte así pegadita a mí. — ¡Ay eres un exagerado, pero me encantas y te amo!— le dijo Roxanne. Gianni no bajaba la guardia de intensidad en demostrar a su mujer cuánto la amaba, no solo se lo decía, también lo demostraba, estaba atento a cada detalle, la llenaba de arrumacos

