Las clases habían terminado y yo no había visto a Hunter por ningún lado. Raro. El momento de ver a Dante llegó. Y si ahi estaba su Mercedes n***o blindado y con vidrios polarizados estacionado y el estaba del lado del copiloto recargado de frente fumando un cigarrillo, con sus lentes de sol negros, y su chaqueta color n***o. Era perfecto, y a la vez era un peligro. Eso fue lo que me atrajo a él la noche que lo conocí. El peligro. Cuando empecé a bajar las escaleras para ir al estacionamiento, alguien grito mi nombre. —¡Morgan!— Me volteé y mire a Hunter correr hacia mi. Cuando estuvo frente a mi me sonrió y se acerco para besarme. El idiota me estaba besando en la salida, enfrente de todos. Mi reputación idiota. Pero al imbecil no le importo, por eso lo hizo, para marcar ter

