13 Intuición

2064 Words
Farah aún seguía mirándole embelesada, no podía creer que estuviera ahí, frente a ella, solo unos días y lo había extrañado tanto, no podía creer que estuviera ahí y sobre todo había impedido que ella hiciera una estupidez, ¿Acaso en sólo unas semanas la conocía mejor que cualquier otra persona?, él tironeo de ella pero al final ella terminó por desmayarse Le miró asustado y verificó su pulso, se dijo que debió ser por el estrés y antes de que alguien viera aquella escena extraña se apuró y la cargo como si fueran recién casado y abrió la puerta del auto de atrás, se veía tan frágil y le preocupaba que no pesara nada, parecía una pluma y se le veía muy débil. Se había agradecido tanto por haber mandado a su mejor amigo, y agradecía a su mejor amigo por avisarle de que se veía extraña desde que se despidieron, cuando le comentó que ella le había dicho que debía ir y hablar con Ethan Ferrer pensó que ella si era capaz de hacerlo y se enojó mucho al verla ahí, había rogado en todo el camino que ella no hiciera aquello y cuando la vio ahí dudosa sin saber si ingresar o no a aquel edificio donde vivía aquel bastardo, no aguantó y se acercó de inmediato a impedirlo, conocía a aquel imbécil, era un maldito dos caras cuando se trataba del público, lo más seguro es que le pidiera sexo y luego no cumpliría su palabra y se negaba a aceptar que ella estaba a punto de ingresar a aquel lugar —Estás loca, venderte no solucionará lo de tu hermana- le había dicho antes de que ella terminara por desmayarse, quería creer que se había desmayado por la impresión pero estaba seguro que era por el estrés que estaba sufriendo y solo llevaba unos días, se agradecía mucho no haberla dejado sola, no la podía imaginarse en brazos de otro tipo que no fuera él y de solo pensar que ella pudo haber hecho aquello le hervía la sangre como a ningún otro, la quería solo para él, nadie podía tocar a su muñequita, nadie, absolutamente nadie Manejó hasta el edifico en donde se hospedaba, el camino se le hacía eterno, por un momento había dudado si llevarla ahí, bien pudo llevarla al hotel en donde ella se estaba hospedando y dejarla en su habitación y hacerle creer que había alucinado todo pero sería obvio que ella no creería aquello y pediría explicaciones y prefería ahorrarse aquello por lo que había tomado el camino fácil de llevarla mejor a su hotel y explicarle todo cuando despertara, luego de media hora de camino suspiró aliviado, si hubiera llegado un minuto o segundo más tarde no quería ni imaginarse lo que hubiera sucedido después. Gruñendo la bajó del auto y tomó el ascensor, normalmente estacionaba afuera y le tiraba las llaves al botones pero sería muy raro que le vieran con una chica desmayada atrás del auto por lo que había ingresado al edificio y había tomado el ascensor que había al costado interno del estacionamiento Como pudo la subió a su espalda y esperó a que el ascensor llegue a su piso, luego de un minuto por fin se volvieron a abrir las puertas y salió de inmediato luego de haber mirado a ambos lados, en aquel piso solo lo compartía con otra persona por lo que se apresuró en pasar su tarjeta e ingresó de inmediato a su departamento, cerró la puerta a sus espaldas y se escuchó un click de que la alarma se estaba volviendo a activar y caminó a paso rápido hasta su dormitorio y la acostó con delicadeza en aquel colchón de tela suave, se quedó quieto por un momento admirando aquella belleza, se veía tan inocente que le causaba tanta ternura, aquellos hermosos cabellos llamativos y aquella dulce boquita de color cereza le estaba volviendo loco, pero prefirió comportarse como un caballero y le quitó sus tacones con delicadeza y se permitió rozar un poco su pulgar por aquella suave y dulce piel, aquellas mejillas sonrosadas la hacían lucir como una niña y no era para menos, su pequeña a penas y tenía sus veintidós años, se rió al recordar que el tenía 36, le llevaba unos buenos catorce años pero no se avergonzaba para nada, aquella pequeña se había vuelto su todo en poco tiempo, ¿Eso era amor?, se preguntó pero entonces su mente le respondió con un rotundo, No. Él negó, no era amor, solo obsesión por querer poseerla siempre y por querer tenerla solo para él, él no era idiota, esto no era como aquellas estúpidas historias de amor cliché, él si se daba cuenta de las cosas y amor no había, y estaba seguro que de parte de ella tampoco, tal vez si no la hubiera secuestrado desde un principio esto pudo haber sido diferente, sin embargo él creía en el destino y siempre se decía que por algo pasaban las cosas, además nadie podía negar de que más adelante se pudieran conocer cómo se debe, pero... algo le decía que vendrían más problemas, él tenía sus secretos, se lamentaba de varias cosas en el pasado pero era solo eso pasado, pero él tenía claro en qué no le gustaría que ella se enterara, ¿Cómo decirle que si tenía historial criminal?, o bueno no él, pero si su familia. Venía de una rama de delincuentes, políticos corruptos y famosos también criminales, pero nadie nunca los había atrapado por que así eran los Jones, escurridizos, nadie podía contra ellos, sin embargo Jason era otra cosa, él se consideraba como aquellas personas que prefieren huir de eso, él nunca había querido esa vida y tampoco había pedido nacer en aquella clase de familia por lo que hasta sus veinte años había hecho cosas de las cuales se lamentaría toda su vida, pero cuando de inmediato se independizó el lo dejó y se juró a si mismo a nunca volver a tal porquería por lo que Scarlett nunca debía saber aquello, sería su fin. Aún recordaba su carita asustada y cuando le preguntó si era aquella clase de persona, se había sentido como la mierda y esa también era una de esas razones por las cuales le había metido a aquella jaula, que al principio él planeaba mostrarle pero como un lugar para tener placer, no para castigo, pero como siempre todo lo que había planeado se había ido al desagüe Procedió a quitarle aquella blusa y también su falda, y luego se dio la vuelta para buscar algo en su armario, él siempre deja ropa por lo que debía haber algo que le quede cómodo, por lo que terminó escogiendo un jogger gris y una sudadera también de ese color, no sabía si quitarle el sostén pero al final también se lo terminó quitando, dejándola solo en bragas, no se permitió mirar de más por lo que le colocó la sudadera de inmediato, contuvo la respiración cuando un pezón de ella le rozó el torso pero prefirió concentrarse en vestirla rápido, luego la jaló hasta el borde de la cama y le colocó el jogger gris, y agarrándole de la espalda le terminó por subir el jogger luego procedió a acomodarle en su cama y la tapó con una sábana y por último le dio un beso en la mejilla, sonrió internamente y se fue hacia la cocina, lo mejor sería cocinar un poco Mientras ponía la pasta en el agua hirviendo su móvil empezó a sonar, arrugó la frente y miró hacia atrás, estiró su mano y miró el nombre M.A está llamando Bufó, no podía creer que su amigo se había agendado de esa manera, ignoró aquello y deslizó su mano hacia el botón verde, su mejor amigo le habló de inmediato —¿Y bien?, ¿Qué sucedió?, por favor dime que no estuve en lo cierto y ella no había ido a aquel edificio de Ethan Ferrer- hizo una mueca, él tambien hubiera querido que aquello no fuera así pero bueno debía conocerla, era muy testaruda y cuando se lo proponía podría ser un maldito grano en el culo —Eso hubiera sido genial, pero no, fue directo a la boca del lobo. Afortunadamente llegué a tiempo y se lo impedí, pero se terminó por desmayar por la sorpresa- le dijo mientras agarraba el palo de madera y movía la pasta —Mierda, ¿Espera que dijiste?, la tienes ahí desmayada, más te vale no hacerle nada. Te lo digo enserio Jason, es una buena chica y dispuesta a todo por su hermana. Mas te vale respetarla- el bufó, ¿Enserio le creía tan aberrante?, él no la tocaría si ella no quería y ya se lo había prometido antes por lo que él no iba a romper su promesa —Nunca la tocaría sin su permiso, y sobre lo otro. Es una estúpida, el caso de su hermana no se resolverá de esa manera, pero bueno como te dije llegué a tiempo e impedí que hiciera una estupidez, ya me lo agradecerá. Te dejo, estoy cocinando- su amigo al otro lado soltó una risotada, ¿Su amigo cocinando?, eso quería decir que realmente quería a aquella chica —Vaya vaya, Scarlett si que te está cambiando. Bueno te dejo, también tengo cosas que hacer. Ciao- y colgó, se rió un poco, ella no le estaba cambiando, él cocinaba pero no tenía por qué estar siempre informando a su amigo de eso, pero bueno, por ahora no le contradeceria de aquello, estaba feliz con que creyera eso, él estaba seguro que mientras ella no de el paso, aquello no podía ser un “Te quiero" y tampoco es que se puede querer a alguien de la noche a la mañana, eso solo eran estupideces que idiotas cuentan y él no era un idiota —Aún creo que me ocultas cosas- se sobresaltó y terminó por meter su mano al agua caliente de la pasta, gimió de dolor y pronto sintió las delicadas manos de Scarlett sujetar las suyas y llevarlas hasta el caño, ella lo abrió y sumergió sus manos de él y los de ella bajo el chorro de agua, él le miró sorprendido, se le veía muy concentrada mirando las manos de él, y por un momento se olvidó del resto, su ropa le quedaba perfecta, miró de reojo su culo y pasó su lengua por sus labios, se veía tan apetitoso, había escogido bien después de todo —Pervertido, controlate un poco. Solo por qué no me dejaste en la calle desmayada te lo perdono- había dicho divertida y agarró un mantel y se lo pasó por las manos —Bueno me debes mucho más que eso, ¿Quieres hablar de lo otro?- ella suspiró y le sonrió triste, se pasó una mano por la frente y le miró cansada —Si quiero, y tienes razón te debo mucho, no puedo creer que estuve por cometer aquella burrada- ambos se miraron intensamente por un buen rato pero al final fue Scarlett quién apartó la mirada y se alejó hasta sentarse en el sofá de la sala, él le siguió callado, y se sentó a su lado, esperó a que ella cortara aquel silencio —Te debo parecer la peor persona ahora, ¿No?. Estuve a punto de ir decirle a Ethan Ferrer que era lo que quería con tal que deje a mi hermana libre y sin culpa, no era estúpida. Lo más seguro es que él me hubiera dicho que quiere sexo y yo como estúpida hubiera accedido a algo tan bajo de mi nivel. Realmente te debo mucho, pero... ¿Qué haces aquí?- le había preguntado lo último con una mirada curiosa, él se mordió el labio inferior, ¿Debía decirle la verdad?, esperaba y ella no pensara mal de él, no quería que lo poco que habían avanzado, terminarán por retroceder diez pasos —Yo.. bueno, desde que tú llegaste, yo siempre estuve aquí. Solo que, ni quería que pensaras mal de mi, yo solo quería asegurarme de que estés bien y que si necesitaras mi ayuda, estuviera aquí a tu lado para ofrecerte apoyo- y ella no supo por qué, y él tampoco lo entendió Solo que ambos sabían era de que ella había empezado a llorar a mares
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