K. YongSun
Después de la última vez, se me había hecho costumbre escaparme de las clases de educación física con la excusa de "ir al baño", para ver a Jungkook hacer deportes.
Una, dos, tres y hasta llegar a dieciséis vueltas, y Jungkook aún no se cansaba o al menos no se le notaba. Creo que yo, literalmente, estaría tirada en el césped rogando por una nueva oportunidad para mi vida. Como a la vuelta 25, Jungkook cruzó la cancha entera para acercarse a mí.
- ¿Otra vez aquí, YongSun?- fue lo primero que dijo, y me sorprendí de que su respiración fuera tan normal a pesar de haber corrido tanto.
- Se dice Hola YongSun, tanto tiempo sin vernos ¿Qué haces aquí?
- Pero si nos vinimos juntos y estuvimos toda la primera hora de clases juntos.
- Oh, ¿Entonces quieres que me vaya? Pues en ese caso me iré - Me paré en las gradas y comencé a caminar de vuelta a la clase, o al menos eso intenté, ya que un tirón por parte de Jungkook hizo que volviera a mi lugar.
- No, no te vayas. Me gusta que te aburras en las clases.
- ¿Por qué te gustaría que me aburriera? - pregunté.
- Porque así estas más tiempo conmigo- su respuesta tan repentina provocó millones de sensaciones dentro de mí, y tuve que morder mi lengua para no decir algo estúpido y comenzar a balbucear cosas sin sentido.
Jungkook, en silencio, se sentó a mi lado y recargó su espalda en el escalón de la grada amarilla. Aún seguía pensando en lo que había dicho anteriormente, ¿eso quería decir que le gustaba estar conmigo? No sé porque pero pensar eso me causo cierta felicidad que, por supuesto, no demostré.
El roce del meñique de Jungkook con el dorso de mis manos hizo que todos mis pensamientos se esfumaran con ese simple acto. Fijé mi vista en nuestras manos justo cuando Jungkook repitió el acto, pero esta vez entrelazó su mano por sobre la mía y me miró directo a los ojos.
- Vamos a tomar helado después de clases - sugirió sonriendo ligeramente. Mis ojos se movían desde su rostro a nuestras manos, muy poco disimulado para mi gusto, pero era algo que no podía controlar.
- S-sí, creo que podríamos...ir- dije lentamente.
- No te estaba preguntando, YongSun; te estaba avisando.
- ¿Pero y...
- ¡Jeon, después puedes estar con tu novia. Ahora a trabajar!- gritó el profesor desde el otro lado de la cancha; provocando que varias miradas se posaran en nosotros.
- ¿Por qué él puede traer a su novia? - preguntó con falso fastidio uno de los chicos de la clase.
- No soy su...- novia, estaba dispuesta a decir, pero mis palabras, nuevamente, quedaron en el aire.
- Porque puedo y ya- respondió Jungkook levantando ambas cejas hacia el chico - Nos vemos en la próxima clase, cariño - dejó un suave beso en mi frente y antes de alejarse susurro: - Mira cómo les gano a estos perdedores.
¿Y a este que le pasa? ¿Por qué me llama cariño? Aunque debo de admitir que no me ha molestado, creo.
- Así que tú eres la novia de Jeon- la voz proveniente de Jung Su, un compañero, me hace sobresaltar en mi lugar.
- Jungkook no es mi novio- aclaro.
- ¿Segura?- insiste. ¿Habría un motivo por el cual mentiría? Claro que no.
- Claro que estoy segura- afirmo.
- Está bien, YongSun- y se aleja sonriendo. Ja, y Jungkook me dice rara, ¿Qué será de este chico?
Mi celular vibra dentro del bolsillo de mi sudadera y lo saco para ver un mensaje de Taehyung, que de inmediato me saca una sonrisa.
Taehyung❤ : "Cada vez menos, Sun
(...)
- ¿Por qué hiciste eso? - regañé después de un rato. Cansada de caminar sin encontrar una nueva heladería.
- ¿Hacer qué? - preguntó como si no supiera. No Jungkook, no eres un ángel inocente.
- Sabes perfectamente lo que hiciste, Jeon.
- Mmh, no me llames "Jeon"- dijo apretando sus dientes, aún sin soltar mi mano - Deberías agradecerme.
- ¿Agradecerte por qué? ¿Por no dejarme hablar y sacarme de allí?
- No, pero te libré de un acosador.
- ¡Él trabaja en la tienda!
[Flashback]
- Iré a pagar los helados, tú puedes el sabor que quieras- dijo Jungkook antes de girarse sobre sus talones hasta llegar a la fila para, como había dicho él, pagar los helados.
- Buenas tardes- saludo el chico tras el mostrador lleno de distintos sabores de helados- ¿Qué sabor quieres?
- Quiero...eh... ¿puedes esperar un momento?- pregunté, ya que al ser tan indecisa y tener una montonera de distintos sabores deliciosos me era imposible escoger solo uno.
- Claro, linda. Soy MinHo ¿Y tú?
- Yon...
- No te interesa- interrumpió Jungkook antes de que pudiera contestarle al chico, tomando mi mano y sacándome tan rápido que cuando se detuvo choqué con su espalda.
- ¡Pero Jungkook!
- Buscaremos otra heladería donde no haya acosadores como ese.
- Pagaste los helados y nos iremos.
- No alcancé a hacerlo, así que puedes estar tranquila- y siguió caminado sin soltar mi mano.
[Fin Flashback]
- ¿Y ese chico se cree idol o qué?- dijo refiriéndose al nombre de MinHo, el chico del helado.
- Jungkook, estamos en Corea, Hay un montón de chicos que se llaman igual.
- Ah que ni siquiera es su verdadero nombre. Y puedo cantar y bailar mucho mejor que él.
- ¿Por qué insinúas que canta o baila? ¡¿Y cuándo esto se volvió una competencia?!
- No lo ha hecho, solo quiero que quede claro que soy mejor.
- Claro Jungkook- hablé tratando de acabar con el tema, porque si algo he aprendido en los meses que llevo conociendo a Jungkook, es que es la persona más competitiva que pudo haber nacido, y si seguía dándole vueltas al tema, él terminaría enojándose como siempre.
(...)
El cielo caía en degradé sobre nosotros, los rayos de sol que se colaban tras la montaña hacían que el cielo tuviera pigmentos anaranjados que lo hacían resaltar aún más.
Cruzábamos la plazoleta cercana a nuestro barrio, aún con mi helado en la mano.
Si, habíamos encontrado una heladería "segura". Jungkook incluso la había ido a chequear antes de dejarme pasar, y cuando lo hizo, fue imposible no notar que el lugar sólo era atendido por mujeres. Donde, está vez, fue Jungkook el que no pasó desapercibido por la población femenina; y por alguna razón estuve contenta de que no le prestara atención a la cajera que lo miraba como si fuera a lanzarse sobre él.
Un pequeño silbido hizo que prestara atención a lo que sucedía ahora mismo. Jungkook estaba apoyado en el tronco de un árbol y yo estaba varios pasos más adelante de él. Ya que había soltado su mano no tenía idea de Jungkook se había detenido hace ya un rato.
Se sentó sobre el césped y apoyo su espalda en el gran tronco del árbol, y yo imité su acto.
- No quiero volver a casa - dijo Jungkook sacándonos de aquel silencio.
- ¿Uh? ¿Por qué? - pregunté antes de darle la última mordida a mi helado.
- Sólo... No quiero. Iré a vivir contigo, YongSun.
Me tomó un momento asimilar lo que había dicho, y me tomó otro momento para notar que lo había dicho en forma irónica.
Aunque la idea no me molestaba en cierta parte, realmente quería saber el motivo por el cual no quería llegar a su casa, pero a pesar de todo eso, no pregunté nada al respecto.
- ¿No crees que es extraño este otoño?- pregunté rogando para que siguiera con mi cambio de tema.
- Si, es extraño - respondió.
Y era verdad, estábamos en pleno otoño donde se supone que el aire frío en lo fundamental, pero era todo lo contrario. Las hojas de los árboles tenían el característico color café anaranjado, pero no había viento para arrancarlas de las ramas. El clima era cálido, no tanto como en verano, pero si como la primavera.
Chequee mi celular en busca de algún mensaje o llamada perdida de Nana, pero no había nada. Así que arrojé, con cuidado, mi celular al suave césped, provocando que la linterna se encendiera al no haberlo bloqueado.
Iba a apagarla, pero Jungkook comenzó a hacer sombras con sus manos, reflejándolas en el tronco del árbol.
Incluso hasta en eso era bueno.
Le seguí el juego y ambos comenzamos a hacer sombras mientras reíamos o hacíamos algún comentario.
Esta vez sólo estiré mi mano al igual que Jungkook y noté la gran diferencia entre mi pequeña mano y la de él, con sus dedos eran largos y delgados.
Sin despegar la vista de él reflejo de ambas manos, vi cuando Jungkook las entrelazó.
Su mano se envolvía sobre la mía provocándome millones de sensaciones a la vez.
No Jungkook, no puedes ir por la vida haciendo sentir esto.
Giré mi vista hasta toparme con sus ojos, sus hermosos ojos negros que parecían resaltar con su brillo. Esa sensación que provocaba no tenía una definición concreta. Te sentías la persona más afortunada, pero a la vez te daba miedo.
Mi corazón saltó cuando se inclinó hacia mí. Mordí mi labio inferior debido al nerviosismo que me provocaba la situación y eso pareció afectarle a él. Su vista se dirigió de inmediato a mis labios y pasó su lengua humedeciendo los suyos tan lentamente que me pareció tortuoso.
- YongSun...
La llamada que anteriormente estuve esperando se hizo anunciar en el momento menos indicado.
Como si Nana pusiera vernos a través del teléfono, me alejé de Jungkook y solté su mano.
- ¿Dónde estás YongSun?- sonó al otro lado de la línea.
- Cerca de casa.
- No es bueno que andes sola por la noche - eso hizo que me alejara del teléfono para ver la hora, y exactamente como ella había dicho, ya era de noche. Quince minutos para las nueve de la noche era lo que indicaba el reloj, y me sorprendí al notar lo rápido que había pasado el tiempo.
- No estoy sola, estoy con... - mi vista se dirigió al chico a mi lado. Sus manos estaban apoyadas en el césped tras su espalda mientras miraba el cielo- con Jungkook.
- Oh, está bien Sunshine. No llegues tan tarde y no hagan cosas inadecuadas - creo que en ese momento todo mi rostro enrojeció recordando que di no hubiera sido por esa llamada quizás su comentario ya no hubiese sido válido. Al parecer Jungkook notó eso ya que sus cejas se arquearon el enigma, pero lo dejé pasar.
- Nana... No te preocupes, en poco estaré en casa.
- Está bien, adiós Sunshine.
- Nos vemos- dije antes de terminar la llamada.
Jungkook ya estaba de pie junto a mí, extendiendo su mano para ayudarme a levantarme.
En silencio caminamos hacia nuestras respectivas casas. Odiaba estos momentos porque no sabía que hacer o decir, quizás si solo movía la boca podría cometer un error.
- YongSun - habló Jungkook. Estaba preparada para escuchar algo sobre lo que estuvo a punto de suceder y antes de hablar cerré mis ojos.
- ¿Que? - musite lentamente.
- Ya llegamos.
- ¿llegamos a qué? - pregunté. Jungkook puso su mano en mi hombro y me hizo darme vuelta sobre mis talones.
- A tu casa- exactamente, estábamos frente a mi casa y ni cuenta me había dado. Volví a mirar a Jungkook y este estaba sonriendo burlón- Deja de pensar en mí, YongSun.
- ¡No lo hacía!- chillé, oh vamos claro que lo hacía, pero no de esa manera.
- Como digas- de un tirón me acercó a él y me besó muy, muy cerca de los labios - Ten una buena noche, YongSun.
Y se fue sin más, dejándome como una tonta parada, ahí mirando hacia la nada. Sentía cosquillar la zona donde sus labios me había tocado, y tenía su aroma impregnado en mí.
Por favor, Jungkook, deja de hacerme esto.