PRIETO: Apenas llegó a casa me cruzo con Bianca. — A dónde vas princesa. — A buscar mi vestido, hoy tiene que estar todo perfecto para la cena. — ¿Los niños dónde están? — Con mamá en la biblioteca. Me dirijo hasta ese lugar tratando de no hacer ruido, veamos señora camelia que se trae entre manos. — Ustedes nunca deben olvidar que llevar el apellido Costantini es un honor, a pesar de que nuestro linaje se haya mezclado con el de esa mujer... — Esa mujer es nuestra madre, así que respétela. — Donato, entiende Emma no merece ningún tipo de respeto ella solo es una ramera que busco enredar a mis pobres hijos. — ¡Cállate, madre! ¡Qué demonios te sucede! Acaso enloqueciste, niños venga, no tienen por qué escuchar estas estupideces. — ¡No tienes derecho a llevártelo Prieto! Son mis

