¡Comprometido!.

1782 Words
Arely. Una historia de terror era lo que estaba viviendo y escuchando de los labios de mi propia hermana. —No solo lo lograré yo si daré él si, no como tú que te dejo plantada, yo si me convertiré en la señora Valmiera—. No sabía si mirarla o golpearla. —Valeria deja a tu hermana tranquila—. —Descuida mamá ya voy atender a mi novio—. Me sonríe. —Supongo que ese el hijo de tu amante—. Salió de la habitación con una gran sonrisa. Yo no podía creer que esa era mi hermana en verdad ella era mi hermana. Alimente a mi hijo tratando de no pensar en nada pero era imposible Ariel estaba afuera. —Arely hija perdóname yo no quise, no estuve de acuerdo con su relación pero ya conoces a Valeria—. Negué. —Por favor mamá ya no más no quiero saber de nada—. La mire con suplica. —Esta bien mi amor no deberías estar tomando estos disgustos recién diste alumbramiento—. —Estoy bien mamá en verdad, lo único que me importa en este momento es mi hijo solo él—. Mire a mi hijo como succionaba mi pecho es un glotón. Al terminar de alimentarlo le saque los gases y lo cambie, enseguida se durmió, salí a cenar después de todo yo le había insistido a mi madre que invitará a Valeria junto a su novio, claro que no me espere que su novio fuera mi ex prometido y ex novio. Salí con la frente en alto como lo vengo haciendo desde hace meses cuando veían mi pancita y me preguntaban que donde estaba el padre y solo decía que él estaba lejos. —Mi amor deberíamos quedarnos esta noche aquí—. Le decía Valeria sentada en el regazo de Ariel. —Sera mejor que pasemos al comedor antes que la cena se enfríe—. —¿Te ayudo en algo mamá?—. Le pregunté. —No mi amor, ya solo es de servir la cena, Ariel me ayudo a poner la mesa—. Asentí y fui junto con mi madre. No quería verle la cara ni a mi hermana ni Ariel, sentía repelús de solo verlos juntos nunca me imaginé algo así ni en mis pesadillas lo vi venir. Tome asiento y ellos aparecieron tomados de la mano, Ariel cómo siempre había sido caballeroso abrió la silla para Valeria y mi madre como lo hacía antes. —Se ve deliciosa la cena suegra—. Internamente rezaba para no explotar de la ira. —Arely y cuando traerás al padre de tu hijo a casa deseo conocerlo—. —Eso no podrá ser Valeria desafortunadamente él murió para mi hace meses—. Tal vez si estaba aceptando que tenía un amante pero ya que importaba lo que yo aceptara o no. —Seguramente te dejo por infiel—. La mire a los ojos. —Es una lástima que tu hijo no tenga padre—. —Y no le hace falta al igual que a mi nunca me hizo falta y si su padre me dejó no fue por infiel si no por que es un desgraciado que algún día se va arrepentir de lo que hizo—. Ya hasta el apetito se me había ido. —Ya es suficiente las dos, Arely te dije que no puedes estar teniendo estos disgustos no te hacen bien a ti ni al bebé—. —Si mamá lo siento—. —Descuida mamá solo nos estamos poniendo al día no hermanita—. Tomo mi mano, en su dedo había un hermoso anillo de compromiso. —Esta lindo verdad Ariel me lo dio estamos comprometidos no amor—. —¿¡Comprometidos!?—. La mire interrogante. —Si dentro de tres meses será nuestra boda te traeré la invitación mañana—. Mire Ariel quien sólo agacho la mirada. Mi corazón se terminó de romper, ahora si ya no había vuelto atrás, Ariel se iba a casar con mi hermana, no estaba albergando ninguna esperanza hacia lo nuestro pero me dolía que se casara con mi propia hermana no pudo ser con otra. —No pudiste comprometerte con otra mujer que tenía que ser mi hermana ¡precisamente mi hermana!—. Le reclamé, mi sangre estaba hirviendo del enojo. —No había más mujeres que tenias que fijarte en mi hermana—. Dije ya casi a punto de que me diera algo. —¿Y que tiene no seas envidiosa Arely?, Ariel me ama y yo lo amo a él y por ello nos vamos a casar—. No pude más me levanté y me retire. Comprometidos, comprometidos esa palabra no dejaba de resonar en mi cabeza. —Desde hoy as muerto para mi Ariel Valmiera, jamás sabrás de la existencia de tu hijo—. Susurre, se que tiene derecho de saber de la existencia de su hijo pero no voy a ser una piedra para su felicidad. El estómago lo sentí revuelto estuve que ir al baño y vomitar la pequeña porción que había comido. Al salir me acosté junto a mi hijo. —Estaremos bien mi amor, mamá te dará todo el amor que necesites no nos hará falta un hombre, yo seré tu madre y tu padre—. Deposite un beso en sus pequeñas mejillas, unas cuantas lágrimas rodaron por mis mejillas estás serian las últimas lágrimas que derramaría por ese hombre que ame una vez. Me dormí con esa promesa en mente y en mi corazón, él único hombre que existiría y ocuparía espacio en mi corazón sería Josiah Nathaniel Candanedo. Día siguiente. Me levanté temprano igual Josiah no me dejaba dormir mucho que digamos. La puerta de la habitación fue tocada me acerque y abrí, por ella entro Valeria de inmediato cubrí a mi hijo. Ella lo miro por leves segundos. —Pensaste que si regresabas Ariel iba quedar rendido a tus pies, pues él te olvidó y ahora somos felices, tu solo sobras, deberías tener la decencia de regresar donde estabas junto a tu hijo, aquí nadie te necesita y mucho menos haces falta—. No podía creer que mi hermana se había convertido en esta persona, esa no era mi hermanita me costaba creer que esto era ella. —Descuida Valeria te daré el gusto, ya veo que lo único que tengo aquí es a mi madre, igual no pensaba quedarme y para que sepas no vine con intención de recuperar Ariel—. Le di la espalda y espere que saliera de la habitación. No había venido a reconquistar a Ariel y mucho menos querer regresar con él y formar una familia, solo vine visitar a mi madre solo eso. —Eso espero por que ahora Ariel es mucho más feliz de lo que fue contigo—. Veneno era lo único que podría decir que salía de la boca de mi adorada hermana. —Si ya lo veo—. —Aquí te dejo la invitación para que no digas que no te invité—. —Gracias—. Dije girándome hacia ella con mi hijo vestido, lo metí al coche que estuve que comprar de apuro. —Como no tienes pareja puedes venir sola, aunque te aconsejo que mejor ni vengas querida hermana me harías un gran favor si no vienes—. En ese preciso instante mi móvil sonó. -si-. Dije al contestar. -A que no adivinas por donde vamos-. Sonreí al escuchar la voz de Yajaira. -No lo sé dime tu-. -Ya vamos cerca, en unas tres horas llegaremos-. -Eso es grandioso yo voy de salida al médico y si me da el visto bueno... -Nos Iremos hoy mismo-. Dijo Piré interrumpiendo me. -Si Piré-. -Las niñas se mueren por conocer a esa hermosa criatura-. -Yo las extraño mucho-. -y ellas a ti.. Seguimos hablando hasta que nos despedimos, salí de la habitación y pase a la sala. —Buenos días—. Saludé. —Mamá ya me voy—. —No has desayunado Arely come algo no puedes andar sin comer y menos si estás amamantando—. —Esta bien comeré algo me lo vigilas—. Mamá asintió. Fui a la cocina y me preparé un sándwich y un vaso de leche. Lo comí a prisa, al salir Ariel estaba con mi hijo en brazos. —¿Donde esta mamá?—. Pregunté arrebatándole a mi hijo. —Pudo ser nuestro—. Lo mire, si tan solo supiera pensé. —Podrás tener con tu futura esposa, esa que si amas en verdad—. Metí a mi hijo en el coche. —Teníamos planes Arely—. Reí. —Esos planes lo puedes hacer con tu prometida con permiso—. Empuje el coche y salí de la casa... Ariel. Comprometidos esa palabra aún no me la creía y que Valeria le restregara en la cara el anillo de compromiso a Arely me dolió y mucho, más la manera en como me miro y me habló no se por que me reclamaba el haberme fijado en su hermana, y estaba en lo cierto no debí comprometerme con su hermana y mucho menos tener una relación con ella pero ya no podía hacer nada. En toda la noche no pude dormir pensando en Arely saber que ella estaba a solo una habitación de la que estaba ocupando con Valeria, la cual no dejo de insistir me en toda la noche que le hiciera el amor y llegó al punto de decirme que la tocara si en verdad la amaba. Pero me mantuve firme y no la toque no me siento preparado para tocarla desde que empezamos una relación no la he tocado como mujer, pueda que solo nos hemos besado solo eso pero no he cruzado los límites de tocarla como mujer. Tener ese niño en mis brazos me hizo recordar los planes que teníamos Arely y yo, uno de esos era tener cuatro hijos. Lo cual ya no será posible. La seguí después de hablarle de nuestros planes, me trató de la forma más fría que pude haber conocido, nunca me había hablado así. —¿Quien es él padre, donde esta?—. —Eso no te importa y mucho menos es de tu incumbencia métete en tus asuntos y yo a los míos—. —Arely jamás me habías hablado así—. Subió al taxi y se fue sin darme respuesta.... A quien le gusta la nueva actitud de Arely. Los leo.
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