CAPÍTULO QUINCE Muchas veces se había preguntado cómo sería el momento en el que tendría la oportunidad de estar frente a frente de su madre, cómo podría ella recibirla y si la contentaría hacerlo. A veces se miraba en el espejo y pensaba si se parecerá a ella, si tendrá sus ojos, el color de su pelo. Si habrá sacado algo de su personalidad o si tendrá todo del padre. Sabía que su madre era una asesina y que si no tuvo piedad para dejarla tirada y tampoco para arrancar dos vidas ¿Por qué la tendría al encontrarla? Definitivamente no. De su padre no sabía absolutamente nada y hasta le había generado dudas en cuanto a si sabia o no de su existencia ¿Y si la buscó? Todo era viable. - ¿Señorita desea algo para beber? -le pregunta la azafata acercándose a ella. - No, le agradezco mucho. –

