CAPÍTULO VEINTE PARTE DOS El primer impacto en su rostro provocó que de su nariz brotara, como canilla que se dejó abierta, un chorro de sangre empapando el suelo y haciéndolo perder el equilibrio, teniendo que agarrarse del alambrado y dejando a la disposición de esta bestia humana, todo el sector de su espalda. Intentando recuperarse siente como el puño del hombre hunde la parte baja de su vientre dejándolo sin aire y en ese momento Ángela llevo sus manos a su boca horrorizada. Necesitaba sacarlo de allí. Aquel tipo no dejaba de golpearle la cintura, provocándole dificultad respiratoria y que de su boca no dejara de escupir sangre. Por más que quisiera no podía defenderse y ya podía sentirse con un paso en el otro mundo. Cuando el hombre se detiene, da Vinci pasos hacia atrás y lo

