CAPÍTULO NUEVE. El llanto de Lara era inconsolable y pese a haber transcurrido ocho horas del “desastre” aún era incapaz de sacarse el vestido de novia o bien lavarse la cara. Cuando Alina supo lo que había pasado, lo primero que quiso saber fueron las explicaciones que él le había brindado, peor al ver que su hermana solo dio por terminada la relación, insistió en que mínimamente debe darle la oportunidad de explicar lo que sucedió. Un amor como el de ellos dos no podía acabarse de la noche a la mañana. - Lara, debería dejarlo hablar. – le decía su hermana apenada mientras acariciaba sus cabellos que se encontraban revueltos sobre su espalada y escuchaba su llanto desconsolable. – amor. – intenta sacarla del lugar donde estaba hace varias horas. – comprendo como te sientes… -

