CAPÍTULO DOS
Cómo cada noche, el recuerdo de aquel fatídico día lo atormentaba sin cesar. En sus sueños se repetía una y otra vez el momento del impacto y el sonido del disparo aturdiéndolo, ensordeciéndolo. Era como matarla una y otra vez, porque pese a lo que todos le han dicho, para él la había matado, fue su culpa haberse empecinado con vengarse de Jessica.
Desde el de Lucia, Cristian y él no se habían vuelto a ver. Él estaba enfadado y era uno de los que sostenía que por su culpa su hermana estaba muerta ¿Cómo se debía sentir? a veces Se levantaba a media noche, cómo ahora y se vestía para salir algún bar, a perderse entre copas y entre las piernas de alguna señorita que quisiera prestarse para hacer de su miserable existencia, un momento de goce.
Cuando llegó al bar, la música sonaba lo bastante alto como para aturdirlo un poco. Se sentó en El lugar de siempre y le solicitó a la mesera uno de sus licores más caros. Quería emborracharse hasta perder la noción del tiempo.
- ¡al fin llegó el bendito fin de semana! – un grupo de chicos ingresa al bar y la voz de aquella mujer que gritó esa frase lo tomó por sorpresa. Al voltearse se dio cuenta que Ángela estaba allí. - ¡Ubiquense en la mesa de siempre, yo iré al baño! - ¿Por qué gritaría en un lugar como ese , a tan poca distancia de sus amigos? Porque justo se posicionaron debajo de los parlantes.
Cuando ella se dirigió al baño no notó la presencia de Alex, es que éste estaba dándole la espalda, pero cuando aquella retorno de ese lugar, se lo encontró de frente y tuvo que parar en seco.
Ella llevaba una coleta bien alta, unas bucaneras negras a las rodillas, una pollera de cuerpo ajustada al cuerpo, que a decir verdad cubría menos de lo que ella pensaba, y un top del mismo material, pero en color rojo que juntaba y levantaba sus grandes senos. Él no se inmutó, pero verla así, mostrando tanto de su cuerpo le generó una sensación eléctrica dentro suyo y como hombre que era, no había nada más excitante que mirarle los pechos y los glúteos a una mujer tan llamativa en todos los aspectos que Ángela.
El maquillaje que llevaba era muy llamativo. El labial rojo resaltaba sus labios y pareciera tener pestañas postizas. Su mirada le llamaba la atención y el brillo de su piel le seducía por completo.
- ¡Qué chico es el mundo! – dice ella parándose a menos de un metro de distancia.
- ¿Ahora me sigues a bares también? – habla sin expresar ningún sentimiento pese a tener tanta carne expuesta. Ella suelta una carcajada.
- ¿Por qué te seguiría a un lugar como éste? – de pronto quiere saber.
- Porque a lo mejor esperas que me embriague lo suficiente como para que vuelva hacerte el favor de follarte. – y lejos de ofenderla, suelta una ruidos carcajada, la cual él no comprende muy bien.
- ¿Te crees actor porno o qué? – suelta sin que él se espera una pregunta cómo esa. Pero no contesta. - ¿Crees haber satisfecho mis necesidades sexuales? – sus palabras lo dejaban tan sorprendido que no sabía qué decirle. – entiende papi, que te falta mucho para domar todo esto. -. Le dice acercándose lo más cerca que puede y dándose, ella misma, una buena nalgueada en el glúteo casi a centímetros de su cara. A él no solo se le calló la baba, sino que sintió como automáticamente su m*****o se levantaba.
- Estúpida. – le dijo y le dio un sorbo a su bebida. En tanto ella vuelve a reír.
- Ni cosquillas me has hecho - pero él la interrumpe.
- Eso no parecía cuando gemías como animal en celo – dice y ella se queda callada. – ni cuando clavaste tus uñas en mi espalda y envolviste mis caderas con tus piernas. Ni mucho menos cuando me pedías más al oído ¿No lo recuerdas? – concluye y sonríe.
- Fingía, amor. – pero él no le cree. – no quise dañar tu virilidad. – y de pronto finge pensar en algo, para agacharse a la altura de su oído y decirle algo que le molestó – ¿A poco crees que una polla tan chica puede complacerme? Bebé, te falta calle y varios centímetros para complacer está hembra. – entonces en un simple movimiento la toma del brazo y la jala haciéndola acercarse lo suficientemente como para quedar a escasos cinco centímetros de su boca.
- ¿Qué insinúas? - le habla tan cerca de su cuerpo que el perfume que usa se está colando por sus fosas nasales y provocando una reacción en todo su cuerpo que no experimenta desde la muerte de Lucia.
- Que tú “minipolla” es insuficiente para mí coño. – le habla con una sonrisa. ¡A esta chica nada la intimidad! Se dijo para sí misma.
- Entonces has tener un coño pasado. – habla refiriéndose a que ha tenido muchas experiencias sexuales y que está “agrandada” en sus partes íntimas. Este juego la excitaba por demás.
- Quizás… - pero él sabía que no. Su deseo estaba tan apretado que el echo de introducirle el glande le generó deseos de eyacularle al segundo. – pero en ese caso tu micro pene no me ha hecho ni cosquillas. – hablo para acercarse a sus labios y lamerlos, dejándolo sorprendido y muy excitado. Solo le sonrió y se volteo a mirarle el culo y como ella sentía su mirada en él, se levantó la pollera, meneando sus caderas, mostrándole su tanga roja, volándole la cabeza por completo.
Thomas había podido hacer entrar en razón a Lara y esta quería intentarlo por su pequeño Dylan. Esa mañana él quería que fuese diferente, que fuese el comienzo de algo nuevo, de algo mejor y entonces junto al niño le prepararon un desayuno sorpresa. Chocolatada con tostadas y mermelada de frambuesa. Dylan buscó del jardín algunas margaritas y las colocó dentro de una tacita de barro que él mismo hizo en el jardín y decoro con muchos colores y llevándola consigo y él la bandeja, subieron las escaleras al cuarto que compartía con ella, ingresando a la habitación cantando…
Tan hermosa eres por fuera
Como nadie en la tierra
Y en tu interior habita la nobleza y la bondad
Hoy la palabra amor
Tiene otra dimensión
Día y noche pido al cielo por los tres …
Ella se sentía como una adolescente, avergonzada por ver a su hombre entrando con su pequeño cantándole esta poesía de canción y no pudo evitar sonreír como una tonta enamorada.
Dylan se encontraba abrazándola y él se había sentado en la cama y tomándole la mano continuó cantándole.
Ahora todo es tan claro
Es a ti a quién yo amo
Me devolviste la ilusión
Tú me cambiaste la vida
Desde que llegaste a mí
Eres el sol que ilumina todo mi existir
Eres un sueño perfecto
Todo lo encuentro en ti…
y al concluir, se acercó a sus labios y la besó con tanto amor que pudo sentir esa caricia al alma.
- Te amo con toda mi existencia. –
Las lágrimas de Lara de emoción lo contagiaron y ella no pudo abrazar con tanto amor a su hijo y con mucha necesidad a Thomas.
- Te extrañe. – susurró en su oído y dejó un beso en su cuello.
- Yo también. – sonrió al sentir sus labios mojar su piel. Él se alejó de su cuello y tomó su rostro con ambas manos y le hablo.
- Nunca me dejes. – le pidió entre lagrimas y ella beso suavemente su boca.
- Tu, nunca me sueltes. – y volvieron a unir sus cuerpos en un abrazo.
A él le dolía saber que ella no podría volver a concebir y no es porque desea tener un hijo con ella, aunque ese era su sueño, pero le apenaba pensar que nunca pueda recomponerse de ese gran golpe. Temía que la recaída fuese tan fuerte como para que no pudiera volver a levantarse.
Cada vez que ella tenía una recaída, él daba todo de sí para levantarla, pero cada vez se hacía más complicado y sentía terror de solo pensar que pudiera perder la cordura al punto de perderse a sí misma.
Muchos le aconsejaban la adopción. Es cierto que hay muchos niños que pasan la mayor parte de su infancia en hogares de acogida y si bien su deseo era hacerlo algún día, no le parecía que fuese adecuado hacerlo en esos momentos. Él tampoco quería reemplazar a su pequeño Agustín y sentía que adoptar sería para eso. Thomas deseaba amar aquel nuevo integrante porque quiere darle una familia, darle un hogar, brindarle amor por ser él o ella y no que crezca sabiendo que solo lo tienen en reemplazo del hijo que se les murió.
Él no quería eso.
- Esta noche vienen Marco, Alina y Michelle a quedarse con Dylan. Quiero que pasemos una noche romántica. – dice acariciando su rostro y ella baja su mirada apenada.
- No quiero hacer el amor. – pero él solo sonríe y besa su frente.
- No estoy obligándote a nada, quiero llevarte a cenar y mostrarte una sorpresa. – y la vuelve abrazar.
El espacio escogido fue la terraza de uno de los lugares que daba una hermosa vista a la ciudad y donde miles de parejas deciden cellar su amor con una romántica propuesta de matrimonio.
Había decorado todo el suelo con velas y para su suerte no había una gota de viento esa noche. Así mismo, dejo varias, más de un centenar de pétalos de rosas en el suelo e hizo poner una especie de tarima con techo lleno, repleto de margaritas, sus favoritas, en colores blancas, amarillas y lilas. La imagen era un sueño.
Hizo colocar un piano de cola en color blanco con pétalos rosas y rojos sobre él. La mesa era una de formato redonda y también la decoración era con velas y pétalos. Todo era propio de un romanticismo que para cualquiera sería exagerado, pero para él era insignificante.
Desde la muerte de su hijo, ella no se miraba en el espejo y esa noche lo hizo. El verse en él, el descubrir aquella marca que aun estaba cicatrizando en su vientre le hacía sentir aquel vacío en su corazón, en su cuerpo y solo la acaricio con las yemas de sus dedos y cerró los ojos para sentir, aunque no estaba y nunca podrá dar vida, el cuerpo de su pequeño bebé dentro suyo.
- Tranquila. – dijo Alina posando su mano en su hombro y dándole un abrazo.
- Estoy destrozada hermana. – y soltó un sollozo.
- Lo sé, pero tienes que continuar. Tienes a un hombre que te ama a ti y a mi sobrino y que daría lo que sea por verte feliz. – y seco sus lágrimas para ayudarla comenzar a vestirse. – ahora ponte más hermosa de lo que ya eres, que alguien, perdidamente enamorado, te espera.
El vestido que había escogido era de un color salmón que resaltaba el color de su piel, con la espalda descubierta y con atadura por detrás del cuello. De largo era hasta los tobillos y toda la parte del pecho tenía detalles en dorado. Bien a lo griego. Continúo con unas sandalias charoladas doradas que se ataban en sus tobillos y se decidió por hacerle bucles en el cabello que lo tenía por la cintura y delinearle los ojos, resaltando lo claro en ellos, y un poco de brillo labial. Lara era hermosa y no necesitaba tanto. Para Alina le quedaba hermosa una pequeña cinta dorada trenzada a su cabello y como en parte su hermana no se sentía de ánimos como para decidir sobre su atuendo e imagen, la dejó.
Cuando se vio en el espejo, no pudo sentir la emoción de verse cómo aquella Lara que había olvidado luego de la muerte de Agustín y el verse le hacía gustarse mucho.
- Estas hermosa. – dice Alina hipnotizada ante el espejo. – ve y permítete sanar. – y le brindó un fuerte abrazo.
Cuando ella llegó al lugar, se sintió emocionada y sorprendida al ver la decoración, pero lo que le llamaba la atención era no verlo allí esperándola ¿qué había pasado? ¿por qué no estaba? Luego de todo lo que habían pasado se había vuelto dependiente de él y el pensar que pudiera abandonarla le aterraba, pero justo ene se momento en el estaba dando la vuelta para retirarse entre lágrimas, la melodía del piano comenzó a sonar, lo que captó su atención enteramente y al mirar hacía ese lugar, lo encontró a él, tocándolo y comenzando a cantar una canción.
Por cómo me miras y me dices tanto cuando dices nada
Por cómo me tocas con esa mirada que acaricia el alma
Y por cómo me abrazas
Por eso te amo
Porque cuando le pedí al cielo que mandará un ángel me llevó hasta ti
Y antes de pensar en alguien, pienso en ti primero incluso antes de mí
Porque atrapas mi atención
Eres mi aventura, mi emoción y mi inspiración
Por eso yo te amo
Porque eres más de lo que había soñado
Porque amo tu ternura y me vuelve loco tu pasión
Porque nadie me hace sentir como tú en el amor
Por eso yo te amo
Soy tu dueño, pero también soy tu esclavo
Y si acaso alguna vez te has cuestionado la razón
Y por lo que sea nunca me lo has preguntado
Aquí te lo canto, amor
Las lágrimas le caían por si solas y él era todo un romántico sonriendo mientras entonaba cada párrafo de la canción. Lara no podía negar que tenía al hombre más romántico de la fas de la tierra.
Por cómo me inspiras y me vuelves loco cuando nos amamos
Porque haces cada día extraordinario
Y cada noche es perfecta en tus labios
Tu piel es mi espacio
Porque cuando le pedí al cielo que mandará un ángel me llevó hasta ti
Y antes de pensar en alguien pienso en ti primero, incluso antes de mí
Porque entrapas mi atención
Eres mi aventura, mi emoción y mi inspiración
Por eso yo te amo
Porque eres más de lo que había soñado
Porque amo tu ternura y me vuelve loco tu pasión
Porque nadie me hace sentir como tú en el amor
Cuando entonó esta ultima línea, le hizo un guiño haciendo referencia al plano s****l y ella no pudo evitar soltar una leve carcajada. Estaba completamente enamorada de todo él. De sus virtudes, de su voz, de su hermosa manera de amar y de cada uno de sus defectos.
Por eso yo te amo
Soy tu dueño, pero también soy tu esclavo
Y si acaso alguna vez te has cuestionado la razón
Y por lo que sea nunca me lo has preguntado
Aquí te lo canto, amor…
En ese momento dejó de tocar el piano y ambos comenzaron acercarse, para quedar frente a frente y cantarle la ultima estrofa pegado a sus labios.
Porque son tus brazos al lugar perfecto a donde pertenezco
Porque si te tengo, tengo todo
En ti tengo todo
Por eso te amo…
- Cásate conmigo. – suelta él besando sus labios con mucha dulzura y mucho amor.
- Te amo. – esa fue su respuesta antes de abrazarlo tan fuerte como su cuerpo le permitía.