La mañana siguiente, Gerald llegó a la casa para visitar a su pequeño hijo, sin embargo encontró a Tefany visiblemente afectada. Sin saber lo que había sucedido, se acercó a ella con preocupación. —Tefany, ¿qué pasa? —preguntó Gerald, notando su expresión. Tefany lo miró, su corazón aún latiendo con la intensidad del encuentro con Diego. —Diego se fue. Volvió al extranjero —dijo, su voz quebrada. Gerald sintió una mezcla de alivio y celos. Alivio porque Diego ya no estaría cerca, pero celos por lo que podría haber ocurrido en su ausencia. —¿Estás bien? —preguntó, tratando de esconder sus sentimientos contradictorios. —Sí, estoy bien. Solo necesito un poco de tiempo para asimilar todo —respondió Tefany, tratando de sonar convincente. Gerald la abrazó, tratando de ofrecer consuelo.

