Kent disfrutó de varios años de respiro de la amenaza vikinga. Todos los días, Deormund esperaba que los nórdicos lo despertaran de su letargo. Así, aseguró continuamente la preparación de los isleños supervisando arduas sesiones de entrenamiento de combate dos veces al mes. Además, se aseguró de que los accesos a Minster desde la costa estuvieran reforzados con fosos y bastiones. A pesar de su vigilancia, el gobernador disfrutó de prosperidad y satisfacción. Su primera empresa tras la derrota de los asaltantes fue vender su longship. Muchos de los tripulantes estaban acostumbrados a manejar embarcaciones más pequeñas, por lo que la navegación del buque de guerra de pura sangre les resultó natural. El viaje por el estuario y a lo largo de la costa hasta Sondwic resultó agradable y sin pro

