— ¿A dónde vamos? — pregunté cuando nos alejamos lo suficiente de la universidad. Creí que íbamos a cenar a algún restaurante o algo así, pero al parecer Dominique tenía planeado algo diferente para nosotros aquella noche. Visualicé sus manos grandes alrededor del volante, iba con su brazo apoyado en la ventanilla que iba abajo y el aire fresco de la noche ingresaba revolviendo mi cabello. Rápidamente nos introducimos en la carretera y observé la ciudad que parecía tranquila, no había mucha gente afuera pese a que la noche estaba increíble. Sentí mi corazón latir acelerado cuando me detuve a observar detenidamente a Dominique. La playera que usaba era algo holgada, era poco habitual ver a Dominique usar prendas que se ajustaran a su cuerpo que parecía tallado por los mismos dioses, sino

