— ¿No querías que me fuera? — le pregunté en un susurro. Dominique se había acostado en su cama haciéndome un lugar a su lado y tuve la suerte de ser lo suficientemente pequeña a comparación de él, para poder acostarme junto con él, Dominique cubrió nuestros cuerpos porque entraba una ligera brisa fría por algún sitio que le había dejado a Eros para salir. El aroma a jabón que tenía su piel fresca por la ducha de agua fría provocaron en mi interior una sensación que nunca antes había experimentado. La frescura de su aliento rozó mi piel y supuse que se había cepillado los dientes para eliminar el olor a alcohol que llevaba hasta minutos atrás. Era el primer chico con el que estaba en una misma cama, pensé y no pude evitar sentirme nerviosa ante aquel pensamiento. Él no tardó en envolver s

