Samantha Williams. Así que aquel era su nombre completo, aquel rostro que figuraba en sus pinturas y fotografías que no tenía nombre para mí, ahora lo tenía y aún continuaba desaparecida. — ¿Qué hay de la policía? — pregunté aunque por supuesto que en el fondo ya podía imaginar la respuesta. Dominique regresó su mirada llena de tristeza a la mía y fue la primera vez que reconocí más que una mirada pícara, burlona, divertida o enojada como otras tantas veces. Fue la primera vez que reconocí la tristeza en sus ojos, negó la cabeza y suspiró. Pude sentir mi corazón afligido al igual que la expresión que habitaba en su rostro pero agradecía que estuviera siendo sincero conmigo, estaban pasando muchas cosas en nuestras vidas como para arriesgarnos a distanciarnos en momentos así. — Abrió e

