Cogí una bocanada de aire antes de dirigirme hacia donde se encontraba Dominique, quien estaba con nadie más y nadie menos que Abby. Si no fuera realmente necesario, no me hubiera acercado ni de casualidad y menos cuando estaba con ella. — Hola — aclaré mi garganta llamando la atención de ambos. Abby blanqueó los ojos y después me miró despectivamente de arriba a abajo, mientras que Dominique me observó con cierta sorpresa porque no esperaba para nada que me acercara a él —. ¿Podemos hablar? Es importante. — ¿Acaso alguien no sabe lo que significa dignidad? — cuestionó Abby en voz alta. Sabía que me lo decía a mi, un poco cansada por su actitud cuando no lo había hecho absolutamente nada desde que había llegado, decidí responderle. — Algo que tú no tienes — respondí con una sonrisa de o

