— Lo siento, fui a buscar unas cosas — me sobresalté al sentir la voz de Dominique justo detrás de mí después de un largo rato en el que estuve esperándolo. Me dijo que saldría a fumar y volvería pero se había demorado alrededor de treinta minutos, estaba a punto de guardar mis cosas de no haber sido porque él había dejado parte de las suyas en la biblioteca. — ¿A dónde diablos estabas? Creí que ya no volverías — murmuré con el ceno fruncido mientras volvía a sacar mis cosas del bolso una vez más. Dominique rodeó la mesa para regresar a su sitio, del otro lado de la mesa. — ¿Por quién me tomas? Me ofendes, corderito — dijo con un tono de voz risueño burlándose de mi. No levanté la mirada y proseguí a continuar escribiendo una de las tantas respuestas por corregir en el trabajo de inv

