— ¿Por qué te metes dónde no te llaman, Fost? — preguntó una voz familiar en medio de la oscuridad. No puedo ver absolutamente nada y tengo miedo, mucho miedo. Todo es n***o. Mis pies no pueden correr ni tampoco puedo hablar o gritar. Estoy paralizada, nunca antes había sentido aquella sensación y temo que alguien me encuentre. — ¿Dominique? ¿Acaso esa era mi voz? Pero no podía hablar ni moverme. Miraba a mi alrededor, habían luces y de repente visualicé a Hannah del otro lado de la habitación con mirada triste y ausente, se veía perdida. Pero eran lo único que mis ojos podían ver en medio de aquella oscuridad. — Hay cosas que es mejor no saber, Cailin — me dijo y no dejaba de mirarme. Incluso Hannah que se veía tan dulce parecía ser escalofriante, no podía entender lo que estaba pasa

